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Cómo revisar la carga de trabajo, anticipar dificultades y acompañar a los equipos sin invadir la privacidad de las personas.

Una licencia médica obliga a resolver varias cosas al mismo tiempo: cubrir una función, reorganizar el turno, informar a la jefatura y mantener los registros al día. Cuando la ausencia se prolonga, esas tareas dejan de ser una contingencia de una semana y pasan a formar parte de la operación.

Para RR.HH., el desafío es atender esa urgencia y mirar también lo que está ocurriendo alrededor. ¿El equipo tiene capacidad para cubrir el trabajo? ¿Se están acumulando horas adicionales? ¿Hay tareas que solo una persona sabe realizar? La respuesta permite actuar sobre condiciones laborales que sí están al alcance de la empresa.

La salud mental tiene múltiples causas. No corresponde concluir que una licencia se originó en el trabajo, ni utilizarla como un indicador individual de compromiso o desempeño. Lo que la empresa puede revisar son sus propias condiciones: carga, recursos, claridad de funciones, trato y posibilidades de descanso.

El informe anual de SUSESO muestra que los trastornos mentales y del comportamiento representaron el 30,9 % de las licencias médicas emitidas en 2025. Fue el grupo diagnóstico con mayor participación. Al mismo tiempo, el total de licencias disminuyó respecto de 2024. El dato da cuenta de su relevancia, pero no permite afirmar, por sí solo, que exista un aumento general.

Pensemos en un área donde una persona se ausenta y sus tareas se reparten entre el resto. Los primeros días pueden resolverse con algunos ajustes. Después aparecen pendientes, cambios de horario y funciones que se suman a las responsabilidades habituales.

Si la demanda se mantiene, pedir un esfuerzo adicional cada semana deja de ser una solución temporal. La jefatura necesita decidir qué se posterga, qué apoyo puede incorporar y cuánto tiempo es razonable sostener esa distribución. RR.HH. puede ayudar a que esas decisiones consideren la continuidad del servicio y la carga del equipo.

Los registros son útiles cuando permiten formular una pregunta concreta. Esta pauta ayuda a distinguir una señal operativa de una conclusión sobre la salud de alguien.

Señal de gestiónPregunta para el equipoAcción posible
Horas adicionales frecuentes¿La demanda cabe dentro de la jornada planificada?Revisar prioridades, dotación y cobertura.
Funciones concentradas¿Quién puede asumir una tarea si falta su responsable?Preparar respaldos y compartir conocimientos.
Cambios reiterados de turno¿Qué está impidiendo cumplir la planificación?Revisar disponibilidad y anticipación de los turnos.
Pendientes que se acumulan¿Qué tareas exceden la capacidad del área?Ajustar plazos y retirar prioridades incompatibles.

Estas señales no son un diagnóstico. Sirven para priorizar conversaciones y revisar el trabajo con quienes lo realizan. Si los equipos son pequeños, los reportes deben prepararse con especial cuidado para evitar que los datos permitan identificar a una persona o revelar antecedentes clínicos.

Una reunión puede mostrar que las solicitudes urgentes llegan siempre al mismo cargo, que existen instrucciones contradictorias o que los plazos se fijaron sin considerar el volumen real de trabajo. Conocer la dificultad es el primer paso; el siguiente es acordar una medida que la modifique.

La evaluación formal de riesgos psicosociales, mediante CEAL-SM/SUSESO y la metodología correspondiente, complementa esa conversación. Su aplicación y seguimiento deben coordinarse con el organismo administrador del seguro laboral. Los resultados necesitan traducirse en medidas sobre las condiciones detectadas, con responsables y seguimiento.

También deben funcionar los procedimientos para abordar conflictos, acoso y violencia. Difundir un canal ayuda, pero la confianza depende de que las personas conozcan el procedimiento y reciban la respuesta que corresponde.

La reincorporación puede comenzar con algo sencillo: aclarar qué tareas se retomarán, informar los cambios relevantes y definir a quién acudir ante una dificultad. Las medidas laborales pertinentes deben revisarse por los canales adecuados y respetar las indicaciones aplicables.

Para organizar el trabajo, la jefatura no necesita conocer el diagnóstico. Separar la coordinación operativa de la información clínica protege a la persona y evita conversaciones que no corresponden al ámbito de RR.HH.

Cuando asistencia, permisos y licencias se administran en archivos distintos, buena parte del tiempo se destina a reconstruir la información. Control de Asistencia de PeopleWork ayuda a ordenar esos registros para la gestión operativa y el seguimiento de incidencias.

La tecnología permite disponer de antecedentes. Escuchar, interpretar los resultados y modificar una condición de trabajo siguen siendo tareas de la organización. Una buena forma de comenzar es elegir una dificultad sostenida, acordar un cambio y volver a revisarlo con el equipo.

La pregunta para RR.HH.: ¿qué estamos cambiando en la organización del trabajo para que la misma dificultad no se repita?